Tratamientos tópicos y opioides “perfeccionados” se unen al reto esquivo de aliviar las neuralgias

julio 19, 2011 at 7:24 am (Académicos e Investigadores, Estudiantes, Los cazafármacos, Noticias de la USE y de interés general, Noticias para Farmacia) (, )

“El dolor neuropático se caracteriza por el elevado nivel de sufrimiento de los pacientes y el alivio, más limitado, que ofrecen los fármacos. Sin embargo, en los últimos años se ha beneficiado de la aparición de novedades como los parches de lidocaína y capsaicina, la combinación de naloxona y oxicodona, que reduce el estreñimiento asociado a los opioides, y para otoño se aguarda el lanzamiento de tapentadol en España. Aunque todavía son necesarias más y potentes ‘armas’.

El dolor neuropático precisa de más y mejores fármacos para aliviar el sufrimiento de los pacientes. Hasta ahora, el abanico de opciones farmacológicas disponibles presenta una eficacia claramente inferior a la que se consigue en el nociceptivo, con las dificultades añadidas de los efectos adversos de estos fármacos y sus combinaciones. Para arrojar algo de luz sobre las pautas de tratamiento, el último informe del Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra, editado por el Servicio Navarro de Salud, y un artículo publicado en el último número de la revista Actualidad en Farmacología y Terapéutica, de la Fundación Española de Farmacología, dedican sendos artículos a su abordaje.

Mientras que en el dolor nociceptivo el objetivo “mínimo” es lograr un alivio del dolor basal del 50 por ciento, “alcanzar un 30 en dolor neuropático se considera un buen resultado”, lo que es “indicativo de que la eficacia de la farmacoterapia es bastante limitada”, confirma a CF el jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Carlos Haya, de Málaga, Manuel Rodríguez.

“NINGUNO ES DEL TODO EFICAZ”
El responsable del Área de Tratamiento del Dolor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Emilio Blanco, coincide en que “desafortunadamente ningún tratamiento es del todo eficaz”. Aunque existe un amplio arsenal que se puede prescribir en primaria, implica “titular” y “manejar “los efectos secundarios”.

El boletín navarro sitúa a los antidepresivos tricíclicos en el primer escalón de tratamiento dados la evidencia disponible, el precio y la disponibilidad de presentaciones a dosis bajas. En pacientes no respondedores, o si existe alguna contraindicación (como patología prostática o arritmias), “la gabapentina podría ser la alternativa”, mientras que la duloxetina sería “la siguiente opción de tratamiento”.

El documento navarro, que recibe el nombre de Dolor neuropático y tratamiento. Muchas preguntas en el aire, expone la ausencia de estudios comparativos sobre las terapias en primera línea, o de datos sobre la utilidad de comenzar con la terapia combinada y la importancia del manejo cuidadoso de los tricíclicos, cuyos efectos adversos, destaca Blanco, hacen “que su utilización en ancianos la rechacen las sociedades de geriatría”.

Rodríguez entiende que lo ideal sería comenzar con antidepresivos, tricíclicos o duales, más eficaces si se trata de un dolor mantenido. Mientras que “si existen exacerbaciones, se usaría un anticonvulsivante”.

Menos reduccionista es el segundo artículo, que sitúa a los tricíclicos, la gabapentina, junto con pregabalina, y la duloxetina y la venlafaxina en primera línea. En el mismo escalón coloca a la lidocaína tópica en dolor periférico localizado, mientras que los opioides y el tramadol se reservarían a la segunda o tercera. Si bien, en la práctica, asegura, lo habitual es utilizar una combinación de ambas familias y sólo del 10 al 15 por ciento de los afectados se mantendría con monoterapia.

VIRTUDES DE LA PREGABALINA
Tanto Rodríguez como Jesús Tornero, jefe de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalaja, recuerdan ciertas virtudes de la pregabalina frente a la gabapentina, como su posología más cómoda, la posibilidad de titular y su mayor rapidez de acción. En su contra, y además del precio, apunta Rodríguez, juega la mayor incidencia de efectos indeseables.

El apósito adhesivo de lidocaína al 5 por ciento y el de capsaicina al 8 constituyen las últimas incorporaciones al arsenal de la neuralgia postherpética, aunque el primero no presenta mayor dificultad para su aplicación, que puede realizarse cada 24 horas, mientras que con el segundo debe aplicarse en una unidad del dolor y tiene una eficacia de entre 8 y 12 semanas. Además, el apósito de capsaicina cuenta asimismo con indicación en neuralgia secundaria a VIH y dolor neuropático periférico no diabético. Rodríguez expone que ambas constituyen “un avance importante” en la terapéutica.

Asimismo, de lo más reciente destaca el lanzamiento de la combinación de oxicodona, el opioide “probablemente con mayor grado de evidencia sobre eficacia en dolor neuropático”, con naloxona, con lo que se reduce el estreñimiento secundario al tratamiento con opioides.

Y es que, a pesar de que durante años se ha afirmado que el tratamiento del dolor neuropático es refractario a los opioides, Tornero destaca la validez de fármacos potentes como la oxicodona, la buprenorfina y el fentanilo. El uso del tramadol, considerado un opioide débil con un mecanismo de acción similar a los antidepresivos, abre la puerta al de tapentadol, cuyo lanzamiento se prepara en otoño, y cuya “eficacia analgésica sería mayor”.”

Noticia extraída de Correo farmacéutico. Para más información: http://www.correofarmaceutico.com/2011/07/18/farmacologia/tratamientos-topicos-y-opioides-perfeccionados-se-unen-al-reto-esquivo-de-aliviar-las-neuralgias

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